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La importancia de la empatía

La AFI (American Film Institute, por sus siglas en inglés) considera que el héroe cinematográfico más grande de todos los tiempos es Atticus Finch, interpretado por el actor Gregory Peck, un obstinado abogado que en la película Matar a un ruiseñor defiende a un afroamericano acusado de un crimen que no cometió. Atticus tiene todas las cualidades que caracterizan a un héroe de carne y hueso, y entre ellas se encuentra el de la empatía.

 

            En uno de los momentos más importantes de la película, Atticus le enseña a su hija pequeña la importancia de comprender a los demás, así como de sus acciones, yendo más allá de las primeras impresiones al decirle que “uno nunca comprende una persona hasta que comienzas a considerar las cosas desde su punto de vista… hasta que te metes en su piel y caminas con ella”. Precisamente de esto se trata la empatía.

 

            También llamada inteligencia interpersonal, la empatía es la capacidad cognitiva que permite a un individuo percibir, dentro de un contexto común, lo que otra persona puede sentir. En términos coloquiales, la empatía es ponernos en los zapatos del otro y caminar un poco con ellos, comprendiendo lo que alguien más está viviendo en determinado momento y actuar en consecuencia.

 

            Algunas corrientes psicológicas consideran que la mente del ser humano puede experimentar los mismos sentimientos y sensaciones; estas emociones son las que llevan al individuo a actuar. La diferencia radica en que estos sentimientos y sensaciones se viven en momentos diferentes por las personas y las reacciones serán diferentes de acuerdo a la educación, contexto sociocultural y económico, así como variables bioquímicas como la genética o el perfil hormonal.

 

            La empatía se encuentra además relacionada estrechamente con la inteligencia emocional, debido a que entra en juego en el momento en que el individuo razona a partir de sus propias emociones sobre lo que el otro siente, sin que se presente la pérdida de la objetividad del sujeto que se muestra empático con alguien más. Así la persona que experimenta empatía no justifica sus deseos en la opinión que tiene de los sentimientos y acciones del otro.

 

            Existe también una base neurofisiológica de la empatía, en la cual algunas especies de roedores y de primates experimentan sensaciones muy parecidas, lo que confirma la teoría de la base neurológica de la empatía a partir de mecanismos desarrollados durante el proceso de evolución del ser humano como especie. Pero ¿cuál sería la ventaja de esta adecuación del comportamiento?

 

            La empatía nos permite identificarnos con el otro e inclusive con la colectividad. Al ofrecer una ventaja dentro de la cohesión interna de un grupo, la empatía se presenta como un elemento útil en el proceso evolutivo del ser humano. Por otra parte esta capacidad también parece tener la facultad de desarrollarse e incluso aumentar, lo cual requiere un cierto tipo de inteligencia.

 

            Dentro del día al día, la empatía nos permite dejar de lado nuestras emociones e intereses propios, para ofrecer una actitud de atención y disponibilidad para con los demás. En este proceso dejamos de lado nuestras propias valoraciones y no emitimos juicios en lo que los demás hacen, concentrándonos en las necesidades fundamentales del otro y comprendiendo sus sentimientos.

 

            Si bien se nos enseña que la vida personal y profesional deben estar lo más separadas posible, no es menos cierto que hay una correspondencia mutua entre ambas, y una afecta a la otra como parte del todo que es el individuo. Por eso, tener una actitud empática con nuestros compañeros de trabajo es una cualidad valiosa dentro de nuestro desempeño laboral, pues nos permite comprender las necesidades y sentimientos de un compañero de trabajo y ver cómo afectan sus acciones, motivaciones y actitudes al interior de la empresa u organización.